En el tren de regreso a casa escuchó una conversación de lo más entretenida. Una niña, de unos 7 u 8 años, le pregunta a su madre: “Mamá, ¿te dolió cuando me hiciste?”. Su madre le responde: “Bueno, hija, tardaste un poco en salir, pero todo fue bien”. “No, mamá, cuando me hiciste en la cama, no en el hospital”. Decididamente cerré el libro y me alegré mucho de no llevar el mp3 encendido. La respuesta de la madre fue la misma que me dieron a mí hace muchos años. La misma, es decir, historias tontas. En dos largas décadas parece que algunas explicaciones no han cambiado.
¿Qué le dirán a esa niña cuando crezca en el caso de que sus gustos sean homosexuales como los míos?, ¿qué pasará cuando le diga a su madre que le gustan más las chicas que los chicos? Espero que la respuesta de sus padres sea mejor que la que me dieron a mí.
Ni corta ni perezosa le pregunto a mi compa Marta por su primera vez. “Bueno, un desastre, pero es que la primera vez casi siempre es un desastre”, me dice sonriendo y con la diversión en la cara me añade, “anda, anda, ya tienes material para un post”. Así que le hago caso y escribo hoy esto.
Y tiene razón mi compa, la primera vez puede ser decepcionante, como la explicación que los padres dan sobre las relaciones sexuales. Por suerte mi querida amiga, Ágata, nació con una buena y desprejuiciada explicación a todas las cosas del mundo. Suerte la suya.
A ver, a mí me explicaron que las relaciones sexuales eran algo así como juntarte con los chicos. Imaginaos, lo lejos que me fui. A metros de distancia, a pesar de estudiar en un colegio mixto.
Y a mi compa Marta le dijeron que los embarazos se producían por el contacto con los chicos. Así que se dedicó a contactar con animales y libros. Ella también estudió en un colegio mixto. Difícil lo teníamos.
Decididamente este país necesita una buena educación sexual tanto para los niñ@s como para sus progenitores.
A ver, quién se atreve a compartir o cómo se lo contaron o cómo fue esa primera vez.
Por cierto, mi primera vez, un fiasco digno de una película de accidentes y malentendidos. Digamos que estaba muy a oscuras y que nos equivocamos. Ni yo quería acostarme con él, ni él conmigo. Pero ninguno se atrevió a confesarlo. Luego la cosa mejoró. Hoy somos amigos.
A ver, ¿quién es el primer@?
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Yo tuve excelente suerte con todo este tema. Mi madre fue una mujer digamos que vanguardista, revolucionaria, fuera de toda esa tradición que le tocó vivir. Y lo heredó de mi abuela, una maravilla de mujer, como mi madre, fue mi mejor amiga siempre. A mi me educaron sin ningun aspecto machista, a pesar de que tengo dos hermanos. Los tres eramos parejos en todo, hasta en las responsabilidades hogareñas que teníamos (nuestra habitación, por ejemplo). Pero lo que cuentas en tu post es igual acá para el 90 o 95 por ciento de las chicas y chicos. En mi opinión, es la religión católica (como todas las religiones) las que han dañado mucho la educación en el aspecto erótico. Ella ha creado el mentado pecado, la culpa, lo bueno y lo malo. Es un horror.
Con los chicos también tuve buena fortuna, y el erotismo es para mi parte esencial del ser humano. Es maravilloso hasta en la literatura, ya no digamos en la realidad
el tema tiene miga, la primera vez…hubo una primera vez?..ja,ja..a mi no me dolió pero me hubiera gustado que durase más…por cierto los ositos hay muchas más formas y me parece raro que vosotras nómadas estupendas de la vida sólo coloquéis “la de toda la vida”…besos.
Apostillas, qué suerte la tuya. Fantástico lo que cuentas. Besos
Fernando, hijo, lee el texto y con eso practica LA IMAGINACIÓN AL PODER; que esto no es una clase de sexo diverso. Besos
Pues la explicación no fue muy buena, pero la “primera vez” fue un rollo. Eso sí, para él fue estupendo. Formas distintas de ver las cosas.
Y con eso lo digo todo.
Voy a currar un rato que me he despitado hoy con esto.
Besos
Anna
Me acuerdo muy bien de cómo en esos años adolescentes imaginaba que sería el sexo. De las conversaciones con algún amigo precoz al que todos envidiabamos, y luego llegó por fin el gran momento. Muchos nervios, también de ella y probablemente cierto sentimiento de decepción, de haberlo idealizado excesivamente. Creo que la segunda vez siempre es mucho más interesante.
Besos
¿Mi primera vez? Pues ella estaba borracha. ¿La segunda vez? Creo que también estaba borracha. Curiosamente, casi siempre ellas están borrachas. Las sobrias se me dan mal; ahora, con las borrachas soy un “latin lover”. Aunque, casi ni me acuerdo, la verdad.
Coincido con los comentarios anteriores, fue decepcionante y corto (me refiero al hecho en sí). En cuanto a las explicaciones, yo de niño era un tipo listo y me adelanté a charlas y ejemplos absurdos. Lo cual me lleva a preguntarme: si yo era tan listo entonces, ¿qué me ha pasado por el camino? Y sobre todo, ¿acaso las mujeres beben menos ahora que hace cinco años?
Besos
Lo que a mi me sorprende es que la niña no le diera una lección de Sexología a la madre, ante respuestas tan absurdas, porque aunque hayan pasado 20 años y los padres, supuestamente “protectores de sus hijos”, actuén igual, hoy los niños tienen muchisima info y nunca se sabe cómo van a utilizarla.
Yo tengo la suerte de haberme formado en la enseñanza PÚBLICA LIBRE, HUMANA Y MIXTA, a la cual defenderé SIEMPRE, pues le debo mucho de lo que soy y de como soy.
Lo que ahora confunde la gente con “educación”, (disciplina, respeto, normas, cariño, comprensión…) lo recibí en casa. QQuizá sea “un bicho raro” pero a mí eso de las abejitas no me lo contarón, y siempre he hBLADO CON MIS PADRES DE ESTOS TEMAS CON NATURALIDAD que es la única forma de enterdernos todos y hblar de cualquier tema.
Besos guapas
mi voto por 39…jajaja…el latín lover de las mujeres “borrascosas”…ya he leído el post…y antes también…y me parece muy bien….besos
Jajaja, la verda es que el tema ya me daba para un post, pero aún no me había atrevido a proponerlo, pensarlo sí lo había pensado. Gracias por recomendármelo…
En mi casa no me dieron ni siquiera las informaciones tontas. Yo eso lo he cambiado, aunque mi hijo nunca pregunta yo yo le digo que cuando tenga novia o novio…
En el instituto éramos un grupo de chavalillas avanzadas y buscábamos la mejor opción para desprendernos del “precinto de seguridad” como fuera, pero ante todo sin ayuda masculina. Nos parecía ya horroroso que cayéramos en manos de algún coleccionista de trofeos y así nos garantizábamos que tampoco sería un valor “añadido” para ningún tipo. Pensábamos hasta en ir a un ginecólogo a que nos hiciera un interveción clínica jajaja.
Parece que tuve suerte, en mi caso me desvirgué yo misma en el sentido inverso a la naturaleza: de dentro hacia fuera…
Fue con 16 años, con un tampón que no quería salir y me dije: María Manuela, esta el la tuya AGGGGGG…
La primera vez que palpé (eso fue) un miembro viril fue a los 16, y me quedé traumatizada, a los 18 tuve la primera noche loca, estaba tan nerviosa y también traumatizada por aquella cosa (ahora sí tengo criterio de comparación) que no disfruté nada, pero me quedó grabado en la memoria…
Por cierto, ambos miembros eran de dos chicos que se llamaban igual: Casimiro, seguro que no hay más, si no habrían caído jajaja.
PD: Aquí hay gente que tiene mucho palique pero que no suelta prenda jajaja…vengaaaa
María Manuela, aún me dura la risa. Leyéndote acabo de ver una peli de ALMODOVAR. Oye, para que inventar historias, que escuchen la tuya que es mucho mejor que la de los guionistas de las pelis. QUÉ BUENO!!!!
GENIAL!!!
Y qué suerte tiene tu hijo.
jajajajajjajja
Besos,
Un desastre siempre. No hay existido alguna cosa que lo prepare a uno para eso; ni el mejor consejo: no es lo mismo la cocina sobre fuego, que en microondas; y la verdad no me gusta esta primera vez: no se hace nada, no se enteidne nada; prefiero las segundas las terceras, o la número 500…. me gusta más cuando se tiene idea, y cuando se abren todas las ventanas. Como dice el viejo: que salten las puertas de sus quicios.
Pero la primera vez, un desastre; en cambio al repetir el examene, como que si vale la pena que se le llame primera vez: cuándo es que se desvirga uno finalmente??
abrazos!!
Yo recuerdo que mi primera vez fue visto y no visto. Tengo que hacer esfuerzos para acordarme, pero no tanto para olvidar el mal rato, que para los tíos no es nada fácil. Mucha literatura hay con este tema y las mujeres, pero se suele olvidar que los tíos también lo pasan mal.
Con el tiempo me he recuperado muuuuuuuuuuuuuu bien. Aunque de vez en cuando se tuerce todo.
Muy divertido, chicas,
Un abrazo,
Luis
Anna,
tu historia me suena.
Valentín, siempre hay alguien que presume de algo. Ni caso
39 Escalones, pedazo de peli que sale aquí con tu historia. Yo le veo algo de Woody Allen. Oye, que a lo mejor no estaban bebidas, que a veces se finge. Seguro que veían fuegos artificiales con el “Latin Lover Escalones”.
Nueba Rasmia, tienes suerte, igual que APostillas Literarias. Un lujo y un gusto teneros aquí.
Fernando, buena votación. “Latin lover de la poesía”
María Manuela, aún me duele el estomago de la risa. Por cierto, mañana mismo tiro todos los tampones del armario. uggggggggggggg
Malvisto, muy sutil y elegante tu comentario y con preguntas.
Luis, yo creo que todos nos hemos recuperado, aunque a veces hay recaídas.
Besos a tod@s, ha sido estupendo compartir con vostr@s la historia. Y UN BRAVO POR Apostillas que ha sido la primera y eso era atrevido.
BESOTES
Co la prisa se me olvidó contar que el Casimiro tenía 16 añitos y al verano siguiente se quería casar conmigo!!!, lo peor es que yo no lo sabía, dado lo bien constituido que estaba el niño nunca lo hubiera imaginado…me podrían haber acusado de ya sabéis…con yogurines…
María,
pues no era listo ni ná el Casimiro.
Besitos
¡Y vaya que tuve suerte! muy cierto. Siempre he dado gracias a la vida por ello porque ¿que seríamos sin erotismo? Gracias al erotismo el amante y el amado en su realización erótica alcanzan al ser en lo más íntimo. Recuerdo en este momento como era el erotismo manipulado por los patriarcas de la iglesia en el siglo 19, y eso nos ha llegado con taladro: En su texto ‘Los demonios en el convento’, el escritor e historiador Fernando Benítez nos entrega un recomendable ejemplo de lo que llevaban a cabo estos señores, entre muchas cosas semejantes más, si de erotismo o sexualidad se trataba. Cuenta que:
“Imaginemos a un confesor que le ordena a un hombre o a una mujer de
cualquier edad arrodillarse, rezar el Yo Pecador y dispararle a quemarropa:
“¿Has pecado con mujeres? ¿Era tu madrastra, tu tía, tu hermana, tu suegra, tu sobrina, tu nuera o tu madre la que te parió? ¿Y has desvirgado forzándolas?
¿Y has derramado el semen con tus manos y entonces pensabas en mujeres? ¿Y pecaste con alguna mujer entrambas partes? ¿Y palpaste a alguna mujer con lujuria? ¿Y palpaste las partes vergonzosas de alguna mujer? ¿Y te has palpado las partes vergonzosas? ¿Y has sido alcahuete? ¿Y has sodomitado? ¿Y has palpado las partes bajas de algún hombre con deleitación, queriendo pecar? ¿Y has pecado con alguna bestia? ¿Y has pecado con mujer estando ella como animal en cuatro pies, o tu la pusiste así queriendo pecar con ella? ¿Y metiste los dedos en las partes vergonzosas de alguna mujer? ¿Y has pecado con alguna doncella o mujer derramando tu semen sobre ella, no desflorándola, sino jugando con la longa viril sobre las carnes de la mujer, no penetrándola?”.
¡Que espanto!